MACHAQ MARA 5528

Publicado el 19 de Junio del 2020 / Categoria: Noticias

Según el calendario indígena panandino, el 21 de Junio los pueblos indígenas celebran la llegada de un nuevo ciclo o nuevo año, que el pueblo aymara llama: “WILLKAKUTI” (retorno del sol), pero que se conoce más como “Machaq Mara” o “Mara T’aqa”. Es el comienzo de un nuevo ciclo, puesto que en las culturas andinas y aymara el tiempo es concebido como un acontecer cíclico, ordenado de acuerdo a los cambios de la naturaleza, y no de manera lineal como en la cultura occidental.

En el calendario aymara, este nuevo comenzar está marcado por un fenómeno astronómico que nuestros antepasados descubrieron hace miles de años y que en la cultura occidental se denomina solsticio de invierno; en la cultura mapuche se conoce como we tripantu (la nueva salida del sol) y que los quechuas celebran como el ”Inti raymi” (Fiesta del sol).

A partir del 21 de Junio, las noches se acortan y los días comienzan paulatinamente a alargarse y a ponerse más cálidos, siendo la noche anterior al Machaq Mara, la más larga y fría del año. Esta fecha marca la finalización del año agrícola y el inicio de un nuevo ciclo.

Contrariamente a la visión occidental, que se caracteriza por la separación y segmentación de la realidad, la cosmovisión aymara se caracteriza por entender los sucesos o fenómenos estrechamente unidos, es así como los procesos de la naturaleza y las actividades humanas se correlacionan e influyen mutuamente. Por ello, toda actividad social, fenómeno climático, astral u otros, son acompañados de una ceremonia que lo ordena, dándole sentido en el acontecer humano.

Los pueblos andinos, sabios y respetuosos de los ciclos de la naturaleza, debido a su forma de relacionarse y entender el cosmos, propician este cambio con ofrendas, ritos y celebraciones. De esta forma, se realiza una rogativa para que el Tata Willka (padre sol), deidad sagrada andina, vuelva a extender sus rayos de luz, “abrigando” a la tierra e iniciando un nuevo ciclo agrícola.

El Tata Willka (padre Sol en aymara) o tata Inti en quechua, es un elemento básico en la cosmovisión aymara, Willka es el que sabe y ordena todo, quien fecunda a la Pachamama con su luz y calor, haciendo posible la vida en el “aka pacha” (este mundo). Por ello, el Machaq Mara cobra gran trascendencia, puesto que se produce un “kuti” o alternancia de contrarios que permiten el equilibrio natural.



La celebración del Machaq Mara o Mara T’aqa se realiza en un espacio ritual de connotación sagrada, un mallku o cerro sagrado. En dicho lugar se realiza una vigilia alrededor de una fogata y se esperan los primeros rayos del sol, momento en el cual el “yatiri” (sabio, conocedor de las costumbres y ritos ancestrales) realiza una “ph´awa” o ceremonia sagrada.

En este acto ritual de termino de un periodo, se conversa como con una persona con los productos, con la pachamama (madre Tierra) y los achachilas (Ancestros, abuelos protectores), pero fundamentalmente con el sol (Tata willka = padre sol), que hizo posible la germinación y maduración de la vida y se le `pide que vuelva para reiniciar el otro ciclo. Esta comunicación de agradecimiento expresa la interrelación reciproca entre el hombre y la naturaleza.



La celebración es de origen comunitario y su finalidad es el bien común. Cada año, una familia encabezada por una persona, asume la responsabilidad de llevar a cabo la ritualidad. La familia o persona que cumple este rol, recibe el nombre de “Pasante” o Alférez. No obstante, esta responsabilidad cuenta con la colaboración de otros miembros de la comunidad, quienes ayudan para que toda la celebración sea exitosa. Esta unión de esfuerzos y voluntades, permite que la celebración se desarrolle de acuerdo a las costumbres y valores que caracterizan a la cultura aymara, vale decir, fraternidad, reciprocidad y unidad.

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